
No hacerlo.
Apatía, sólo eso sentía.
Te perdí. Eso ya lo sabía.
Vaya, hasta parecía una buena ración de humor negro,
una cucharada dada por ti en mi boca.
-Risas incrédulas e inseguras-
Prefiero enamorarme de las cosas que hago, eso he dicho.
Prefiero enamorarme de mi mísma, el ego, aumenta.
Sin embargo, alguna vez me enamoré de ti, si, lo admití.
Lo sabías, lo supe y lo supieron unos cuantos más.
¿Que si me importa ahora? Ya no lo sé.
-¿Por qué habría de hacerlo?-
La banalidad, no es mi estilo, de eso estoy segura.
Pero prefiero el vacío sin búsqueda de ser llenado.
Efectivamente sabes a lo que me refiero.
Prefiero no sentir nada, prefiero estar, permanecer sola.
Admirando mis logros, míos. Nada de equipos, nada de apoyo exterior.
Prefiero el egoísmo de existir, vivir y hacer todo para mí.
-Pregunto nuevamente-
¿Que si me importa?
-Te pregunto a ti-
¿Tú qué crees?
Amor, una palabra, amor.
Diminuta como me siento yo, porque no te tengo.
Amor, esa pequeña palabra, así de pequeña...
Pero más inmensa e infinita que los números,
los granos de arena o el mar, así de grandioso
sentí amor por ti. ¿Aún lo siento?
Responder que si o responder que no, es algo sin sentido.
Descúbrelo tú misma. Descúbrelo por ti.
Yo lo intenté, tal vez te conquisté, tal vez caíste ante mí.
¿Y eso qué? Pues resulta que ya no estas aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario